lunes, 26 de octubre de 2015

Antónimos.

Las malas lenguas dicen que los antónimos se repelen entre ellos, que cada uno va por su lado y que rara vez se encuentran cuando no es así. Los antónimos van de la mano, se dan vida mutuamente, no pueden existir el uno sin el otro.
Los ves juntos. Uno encima de otro. Tirados por el suelo revolcándose como si la vida les fuese en ello, para salir vencedores en una batalla que ninguno de los dos ganará porque terminarán tirados en el suelo, riéndose el uno del otro a carcajada limpia.
Porque lo bonito de las peleas de antónimos no es cuál de los dos tiene razón, es ese baile coreografiado que tienen entre ellos, en los que se mezclan, se envuelven y hasta pueden llegar a ser lo mismo en el despiste de un parpadeo.
Supongo que una no se para a apreciar la belleza de los antónimos hasta que se lo llaman 
...y entonces, descubre un mundo nuevo.

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