domingo, 14 de junio de 2015

Y ya no queda nada...



Algo empieza a desgarrase, lenta y dolorosamente y no puedes hacer nada por evitarlo. Cierras los ojos, finges que no está, pero sigue ahí y cada vez es más profundo. Araña tus entrañas desde dentro como si quisiese salir gritando. Ha decidido que no quiere sufrir, que no lo merece, que duele mucho y que para eso prefiere salir volando y confundirse con el montón de cenizas de una hoguera. Pero hay un punto de tristeza que lo inunda, que se hace más grande cada segundo y parece no querer dejarle respirar. 
Y solo queda hacer eso que siempre quisiste evitar, desfallecer

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