lunes, 1 de junio de 2015

Que si tú te vas a la luna, yo me voy contigo.

He soñado que podías volar y despegabas hacia el cielo sin ningún control.
He soñado que cada noche me asomaba al balcón a ver si te veía aparecer, por si hacías como Peter y volvías cada noche a escuchar cuentos o a buscar alguna nueva aventura, pero nunca lo hacías y yo seguí buscándote en cada rincón del cielo. Detrás de las estrellas, debajo de una nube, escondida entre las alas de un pájaro... hasta que una noche te encontré. Estabas sentada en la luna observando todo lo que había a tu alrededor y yo no podía dejar de mirarte. Yo también quería volar. Nunca lo conseguí. Así que volví a soñar una vez más.
He soñado que una larga cuerda descendía de la luna hasta mi ventana y cuando por fin conseguía subir por ella allí estabas tú, esperándome, con una sonrisa en la cara.

-Sabía que no ibas a tardar mucho en llegar - dijiste. Y yo no pude evitar sonreír.

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