martes, 17 de febrero de 2015

Just shoot me if you want.

Estoy pensando en una partida de poker.
Una en la que tú y yo estamos jugando.
Las apuestas van subiendo, tú apuestas una sonrisa, yo un abrazo.
En la siguiente tú apuestas un "te quiero" y yo apuesto un "necesito verte".
En la siguiente tú apuestas un "te echo de menos" y yo un "quiero abrazarte".
La última apuesta sin darnos cuenta nos estamos jugando todo lo que tenemos.
Puedes perder tú, puedo hacerlo yo o podemos repartir lo que hay y quedarnos cada una lo nuestro.
Yo voy con todo, no soy de las que se retiran. Tú ya me has dicho que eso de repartirlo no va contigo.
Y aquí estamos, en el final de una partida de poker, jugándonos todo sin saber quién tendrá mejores cartas. Quizá ambas vayamos de farol, o tú tengas escalera real y yo un poker. O que tú tengas una escalera y yo una escalera real. Quién sabe.
Ahora mismo no tengo ningún as bajo la manga, no me gusta jugar con trampas, no demuestra nada. Nos jugamos todo, solo nosotras sabremos como salimos de esta.
Si quieres acabar conmigo a delante, no te lo voy a impedir, pero que sea solo porque tienes cartas mejores que yo, no porque me haya retirado.
Puedes hundirme si es lo que quieres, no me importa. Me da absolutamente igual.

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