domingo, 14 de diciembre de 2014

A mi princesa de cristal.

Querida princesa de cristal,
Sé que te acabo de romper el corazón. Lo acabo de tirar al suelo y lo he pisado con una fuerza descomunal, pero te prometo que no lo he hecho a propósito.
Me duele saber que estás mal, mucho. Pero por otra parte veo que has abierto los ojos y empiezo a tener esperanza. No es fácil, pero tiene que hacerse. No puedes estar mal por alguien a quien no le importas, yo lo aprendí más tarde de lo que me hubiese gustado, pero una vez que cambias el chip todo se vuelve mejor. No quiero escribir nada de lo que hablamos, pero espero que te acuerdes de ello y te prometo, que aunque ahora te parezca el fin del mundo y un pozo del que no vas a salir nunca se sale. Y se sale para no entrar más, sales con mucha fuerza, solo sale tu mejor yo de ahí. Sé lo duro que te va a resultar salir, sé que es lo último que te apetece hacer pero tienes que hacerlo y no te puedes quedar a medias, una vez que empiezas tienes que terminarlo princesa.
Lo que hoy ves como un abismo infinito, dentro de unos años no será más que un mal recuerdo, que sí, seguirá doliendo, pero tu orgullo personal de haber superado eso es mayor al dolor, te lo puedo asegurar y muchas veces te dará rabia y creerás que vuelves a caer, pero solo será un momento, un segundo, y volverás a incorporarte y a seguir hacia delante.
Lo siento princesa, y suerte en el camino, yo sé que puedes conseguirlo.

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