viernes, 30 de agosto de 2013

Cambiamos el siempre por el nunca.

Tú y yo no somos nada, nunca lo fuimos y nunca lo seremos, pero en realidad esto no es totalmente cierto, ya que a pesar de no haber sido nunca nada siempre estábamos más cerca de ser algo que de no serlo. No digo que de ser pareja, para nada, pero de ser algo más que amigos, hay gente que lo es y no son pareja, yo me entiendo. Supongo que solo fueron ilusiones mías porque una vez más la cuerda se rompió. ¿Recordáis aquel famoso hilo rojo que te une a las personas y que estire lo que se estire nunca se rompe? En mi caso es todo lo contrario, siempre se ha roto ese hilo, no sé si por mi culpa o por la de quién pero ese maldito hilo siempre se cansa de dejar a mi lado a la gente que me importa y los lleva lejos de mí, tan lejos como le es posible. Con esto quiero decir que ya nunca seré nada para ti, quizá algún día vengas a mí a pedir consuelo, ayuda o cualquier otra cosa y aunque no me vaya no será lo mismo porque ese hilo rojo ya no estará, se habrá desintegrado por completo. Nunca seremos más de lo que somos ahora ni de lo que fuimos entonces, solo seremos una ilusión en un frasquito de recuerdos. Algo sin valor, bueno miento, seremos el valor que una ilusión que nunca se cumplió pueda tener. 


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