lunes, 3 de junio de 2013

-Sueña conmigo -dijo él hacía mucho tiempo.

Me he prohibido pensar en ti. Pero no ha servido de nada. Cada noche tu recuerdo me inunda y me quedo dormida pensando en miles, millones e incluso billones de posibles reencuentros. En mi imaginación nos hemos vuelto a ver cada noche en un sitio diferente pero no era más que ilusión. Una ilusión que dura el tiempo que estoy dormida porque cuando despierto de nuevo ya no estás en mi memoria hasta que vuelve a caer la noche y entonces vuelves a mi, como las estrellas. Ellas me gritaron tu nombre muchas noches y aún lo hacen por mucho que las mande callar. No las culpes, ellas no tienen la culpa, ya que ellas solo gritan lo que se me pasa a mi por la cabeza. ¿Y qué hago si cada noche te adueñas de ella? ¿Qué hago si me quedo dormida pensando en ti? ¿Qué hago si en fondo deseo que lo sigan gritando toda la vida? Ellas me dicen que todo esto es algo más que una ilusión, yo las creo, pero no sé si debería seguir haciéndolo, no sé si debería empezar a olvidarme de ti.
-Siempre -respondió ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario