miércoles, 5 de junio de 2013

Dijiste que era para siempre pero ya no estás hoy.

Finalmente me he dignado a abrir el regalo que tenía envuelto para ti. No quería abrirlo pero tenía que hacerlo. No recordaba haber escrito nada, bueno en realidad recuerdo haber metido en su interior un folio lleno de palabras pero no me acordaba de qué había escrito. Y sí, lo he abierto y lo he leído. No lloro, ya no. Aunque me recorre una tristeza infinita.
Al final de la hoja pone: "Y que cuando me eches de menos leas esto, que siempre esteré ahí, en el corazón, que ya puedo estar muy lejos pero que de ahí no voy a salir y espero que tú no me saques". 
Supongo que en estos momentos de adivina tengo poco, nunca leerás lo que escribí hace casi un año. Nunca verás el regalo que tenía preparado. Nunca volveré a estar ahí dentro, nunca volveré a formar parte de ti. En el fondo me da rabia, porque tú si formas parte de mi, pero yo no puedo hacer nada para evitarlo.
Te echaré siempre de menos, aunque tú me hayas olvidado. 


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