miércoles, 8 de mayo de 2013

El vacío de un final.

No puedo compararte con nada que haya sentido antes, bueno quizá sí, con ese vacío que siente uno cuando sabe que es el final y que no habrá más momentos en los que sonrías, llores e incluso ansíes continuar para saber lo que aquellas palabras metidas en frases, a su vez dentro de párrafos y éstos al mismo tiempo metidos dentro de hojas cuyo conjunto hacía un hermoso libro de papel.
Una vez que pasas la última página y ves la tapa blanca suspiras, sabes que recordarás esos momentos una y otra vez incluso que puedes leerlos de nuevo si quieres pero sabes que no será como la primera vez a pesar de que te siga poniendo los pelos de punta.
Algo así me pasa contigo, llegamos al final, no habrá otro libro que abrir para seguir leyendo, en la última hoja ponía bien claro "FIN" y tras pasar esa hoja solo estaba la tapa, sin epílogos, solo el fin de aquella historia. Puedo recordarla todo lo que quiera, e incluso volver a vivirla mentalmente y sonreír y llorar como aquellas primeras veces pero nada será igual.


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