domingo, 19 de mayo de 2013

A mitad de camino entre ninguna parte y el olvido.

Mis pies se hundían en la arena de la orilla de aquel lago, me fui acercando a él lentamente como si estuviese gritándome que lo hiciese. El viento formaba ondas en ese lago y estas susurraban mi nombre o al menos eso me parecía yo me dirigía a ellas como si estuviese hipnotizada. Entré en el lago, el agua estaba fría, pero eso no impidió que siguiese avanzando, a medida que lo hacía el frío y la calma se apoderaban de mí. Cerré los ojos un instante y pensé por todo lo que había pasado, desde las cosas más simples hasta las más complejas. Todas las que formaban parte de mí, unas dolían más que otras pero aquel lago, su agua, era lo único que me reconfortaba y me hacía sentir bien.


2 comentarios:

  1. Me sorprende cuánto eres capaz de expresar en unas palabras.

    Magnífico.

    Besos,
    HTR.

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  2. Salvo por un fallo de escritura (*ondas, no hondas ^^)... Me ha gustado bastante. Es como si la frialdad... Que podría simbolizar como algo inmóvil, dejara quietos los pensamientos y pudieras analizarlos uno a uno... ¿Ves? Eso ha hecho que piense yo con tu escrito. :)

    Un abrazo,
    Lady Blown.

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