lunes, 29 de abril de 2013

Descansa princesa.

La princesa murió aquella noche. No la despertaría ningún beso, ni ninguna caricia, ningún hechizo inventado solo para ella. No se libraría de su destino, morir.
Recuerdo como sus ojos se fueron apagando, fueron perdiendo su color verdoso con el tiempo pero nadie a su alrededor se dio cuenta. Su sonrisa apenas cubría la mitad de su cara cuando antiguamente su cara entera sonreía. Su corazón empezó a morir en algún momento de aquel camino, no sé cuando, pero cuando su corazón empezó a morir todo lo demás comenzó a caer tras ella. Pero todavía no podéis entenderlo, su corazón no falló, lo hicieron sus sentimientos, su amor, su cariño, todo  desapareció, ya no quedaba nada de eso, y por eso nos encontramos en este punto.
La princesa murió y dejó paso a un monstruo sin vida, un autómata sin sentimientos, sin corazón, todo lo que se guardó en aquel viaje salió a la luz y eso la hizo de piedra, se metió dentro de una burbuja, una burbuja de acero, una burbuja indestructible.
Descansa princesa, deja que el acero cuide de ti al menos por un tiempo, lo necesitas.

1 comentario:

  1. Me parece absolutamente precioso, querida mía. Maravilloso, triste pero hermoso... Sigue así.
    Un frío beso.

    ResponderEliminar