domingo, 17 de marzo de 2013

Queriendo tocar el cielo.

Los edificios cada día que pasa cogen una altura más alta, todos los arquitectos quieren hacer un edificio que sobresalga por encima de los demás, lo raro es que a la gente esas descomunales construcciones le parezcan bonitas cuando solo se trata de hierro y cristal, sin embargo si hablas de algún edificio pequeño construido hoy en día que no llama la atención, pasa desapercibido a los ojos de la gente y no sabe de qué estás hablando.
Algo así pasa con la gente, todo el mundo se fija en la gente que destaca, bien por su físico, por como visten, por cualquier cosa que no sea igual. Después de fijarse en eso hay dos opciones, la primera es la de criticar a esa persona y la otra es idolatrarla hasta la saciedad, nadie se acuerda de ese montón de gente "normalita" que hay por el mundo vagando a sus anchas, esas personas encuentran en sus semejantes la alegría, la felicidad, el cariño, todo lo que les hace sentir bien, sin embargo esa gente que destaca - para mal - pasa la vida queriendo encontrar algo que no encontrarán nunca, como esos arquitectos que quieren elevar sus edificios hasta lo más alto, lo que no saben ambos es que pasarán la vida entera queriendo tocar el cielo sin conseguirlo. 

1 comentario:

  1. Es una profunda reflexión acerca de la presión social. Me gusta eso de que busques el término medio, Aristóteles estaría orgulloso de ti. Sin embargo, has de saber que yo tiendo a decantarme por la minoría, bien marginada, bien idolatrada; pero nunca por el rebaño. Astuta comparación la de los arquitectos.
    Sigue así, comos siempre :)

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