jueves, 7 de febrero de 2013

206.

Ayer me obligué a recordar el principio de todo. Me obligué a recordar como nos conocimos, como pasaban los días y cada vez hablábamos más, me obligué a recordar todo eso para darme cuenta de que la culpa en ningún momento ha sido mía, que la que se ha distanciado no he sido yo, sino tú.
Aquel niño que me hacía reír como si tuviese tres años cuando decía una única palabra, echo de menos aquellas tardes en que me olvidaba la hora, el día, el mes y el año. Olvidaba todo a mi alrededor y me limitaba a reír como una posesa mirando el ordenador.
¿Dónde quedaron aquellos días? Lo malo es que quizá sea demasiado tarde para volver a ellos.

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