sábado, 2 de febrero de 2013

204.

Acaricié su cabeza fuertemente, se giró y me miró, al verme sonrió.
-¿Siempre igual no?
-Buenos días cariño, ¿así mejor?
-Ahora no intentes arreglarlo.
-No lo intento arreglar, ya lo sabes.
-Eres de lo peor.
-Sabes que no mi amor - la guiñé un ojo sonriendo - vas a llegar tarde.
-Vamos, las dos.
-Pero las niñas pijas no pueden permitirse ese lujo - se rió al oírme y rodó sus ojos.
-Muy graciosa estás tú hoy.
-¿Yo? ¿Graciosa? ¿Qué es eso? ¿Se come?
-Anda, anda, calla un rato deja de decir estupideces - me dio la espalda y vi un lazo en su pelo.
-Vale querida lacitos - se volvió a girar y se tocó la cabeza.
-Mierda, había olvidado que llevaba el lazo.
Ambas nos reímos y subimos a clase.

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