domingo, 13 de enero de 2013

195.

Aquella noche era oscura, no había luna, el cielo solo era alumbrado por las estrellas. Seguía mirándolo embobada cuando me agarraron por detrás y me taparon lo ojos.
Lleve mis manos a aquella mano, con una leve caricia supe que era de él, tenía las manos suaves y grandes no había nadie más en aquel lugar que las tuviese así, mientras acariciaba su mano él se agacho un poco y comenzó a besar mi cuello, un escalofrío me recorrió.
-¿Me dejas ver las estrellas?
-Hay algo más bonito que ellas aquí al lado.
-¿El qué?
-Tú.
La mano había desaparecido y ahora veía sus ojos delante de mi observaba como se mordía su carnoso labio algo seco a causa del frío. Sonreí sin dejar de mirarle, la verdad es que si había algo más bonito que las estrellas pero esa no era yo.

1 comentario:

  1. Como prometí, aquí tienes mi crítica. Este texto desprende ternura, seguramente es fruto de algo que llevas muy anclado al corazón,y eso hace que sea muy humano. Me gusta que los escritos te hagan sentir su contenido, y tú con esta entrada lo has conseguido. Sigue así, sabes que me encanta cómo te sinceras con tus lectores y contigo misma.
    Emily.

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