sábado, 5 de enero de 2013

192.

Unas delicadas notas la despertaron, provenían del piano que había en el salón de su casa y aunque sabía tocarlo llevaba años sin hacerlo, no había tenido fuerzas para hacerlo cuando murió su padre, pero allí estaba esa triste melodía viniendo de su piano, se levantó de la cama lentamente y fue hasta allí.
Vio a su hermano, sentado en taburete acariciando las teclas a lo largo del piano y tocaba una triste melodía que había compuesto su padre hacía tiempo, le había costado reconocerla, se sentó en el suelo y observó como aquel pequeño cuerpecito tocaba su canción favorita, apenas podían contener las lágrimas, a ambos les acariciaban las mejillas.

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