sábado, 15 de diciembre de 2012

180.

Su sonrisa, su jodida sonrisa. Sus abrazos, el momento en el que me abrazó cuando me puse a llorar y él no sabía el por qué, ese momento. Cuando me caí porque había un agujero y no me acordaba y se descojonó de mi, poco después el karma hizo que casi se cayese él. Su "tu madre al final va a pensar que somos novios". Cuando me dejaba su chaqueta cuando tenía frío y me dedicaba a olerla. Sus caricias en el cuello, que lo hacia para hacerme rabiar y el me decía "si te pone, deja de quejarte". Su olor, su jodido olor. Sabía donde estaba sin que nadie tuviese que decírmelo, porque o estaba conmigo o estaba en su casa. Cuando me tiraba encima de él y no se quejaba. Las tardes que pasé sentada en sus piernas abrazada a él. Sus "soy feo, no me quiere nadie" y mis "Un día de estos te violo" o "Como lo repitas te meto una hostia". Nuestros "a qué no hay cojones..." y acto seguido lo hacíamos los dos. Nuestros abrazos de oso, prometiéndonos que siempre seremos amigos. Las noches que le sequé las lágrimas. Cuando el tiempo se paraba dentro de la caseta. La noche que me quedé mirando las estrellas y fue el único que se quedó esperándome. Cuando le dije "no te toco el culo porque te va a gustar" su "No hay cojones" le toqué el culo y me dijo "pues me ha gustado". Nuestras conversaciones. Nuestras risas. Cuando jugamos a la botella y le obligué a quitarse un calcetín. Cuando le di un pico a un primo suyo en plan broma y me dijo que como podía besar a su primo. Cuando me quitó la llave de la caseta y se la llevó a su casa. Otra vez que me la quitó y se la metió en los ... y me dijo que la sacase yo y iba a meter la mano y saltó "Y la tía iba a meter la mano, no se corta". Cuando me tiré diez minutos abrazada a él a las 5 de la mañana cuando él debería haber estado a las 3 en casa. El momento en el que nos volvimos inseparables, ese puto momento.

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