miércoles, 5 de diciembre de 2012

173.

La delicadeza de todos los movimientos era suma cuando se encontraba bailando frente al espejo, todo su alrededor se volvía borroso y solo estaban ella y su espejo. Verla bailar era como estar en un sueño, te metía en una historia con casa movimiento, no podías dejar de mirar ni una parte de su cuerpo, su técnica era perfecta. Una tarde empezó con el ejercicio de nuevo pero su delicadeza no era la de siempre, a penas podía estar concentrada en lo que hacía, sus ojos se empezaron a llenar de lágrimas y el espejo empezó a volverse borroso, en ese momento con toda la rabia y toda la tristeza que tenía dentro comenzó a moverse, primero lentamente ejecutando unos pasos perfectos, poniendo en cada paso todo su corazón, estaba gritando que la salvasen pero como era de esperar nadie la oyó.

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