domingo, 18 de noviembre de 2012

163.

Miraba la sombra reflejada en la pared, parecía sacada de un cuento, se sentía como la cenicienta en su último baile.
-Abuela- la niña fue corriendo y se sentó en sus piernas.
-Hola cariño- la besó la frente- ¿qué tal?
-Bien, ¿estabas bailando?
-Sí cariño
-Pero no puedes estás en silla de ruedas.
La miró sonriendo y comenzó a mover la silla al ritmo de la música, estaba bailando con su nieta.
-Ves como si puedo bailar, mira la sombra en la pared - la niña la miró.
-Es la cenicienta, abuela eres la cenicienta - dijo emocionada.
-Soy lo que quiero ser, soy como me veo no como me ven los demás. Me acabas de ver tal cual me veo yo.
-Abuela no te entiendo.
-Ya tendrás tiempo de hacerlo.

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