viernes, 16 de noviembre de 2012

162.

Era todo lo que prometió, era cada palabra, cada silencio, cada risa, cada parpadeo, cada mirada, cada caricia, cada palabra dicha, cada suspiro, cada latido, todo eso no era nada. Solo eran promesas, promesas que el viento se fue llevando dejando en su lugar palabras sin fondo, sin algo que las respaldase, sin algo fijo a lo que pudiese aferrarse, sin lo más importante de todo, sin él. El viento se lo llevó a él también.
Todavía le busco cada vez que el viento roza mi cara, cada vez que susurra algo a mi oído, cada vez que me siento desprotegida, cada vez que tengo frío, le busco pero ya no está, desapareció, era un sueño que se desvanecía.

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