jueves, 8 de noviembre de 2012

157.

Llegó corriendo a casa de su abuelo, le dio dos besos a él y otros dos a su abuela y se fue corriendo a la habitación, su abuelo la seguía porque ya sabía a dónde iba tan corriendo. Entró el la habitación, abrió el cajón y cogió un pequeño caset y todas las cintas que había al lado de este.
-Acabas de entrar y ya has cogido todo - dijo su abuelo.
Esta sonrió, se fue al salón cargada con todo, lo enchufó metió una de las cintas y comenzó a escuchar el sonido de los pájaros, a lo lejos se oía un canto parecido al de un silbido, y al girarse vio a su abuelo silbando aquella melodía.
-Abuelo, yo quiero cantar como los pájaros- dijo la pequeña niña.
-Escucha como lo hacen e intenta imitarles.
Se quedó en silencio escuchando el ritmo de la melodía de la canción que estos entonaban e intentó imitarla, tras varios intentos sonaba cada vez más parecido a un ahorcamiento que al canto de aquellas aves.
-Es muy difícil abuelo, no me sale.
-Paciencia cariño, paciencia - se acercó al caset y cambió la cinta.
-Eso son palomas-dijo la niña divertida.
-Lo son, intenta imitarlas, es muy fácil - y tras hacerlo él un par de veces miró a su nieta.
La pequeña comenzó imitarlas sin problema alguno, era como si llevase toda la vida haciéndolo, el abuelo al verla sonrió.
-Muy bien cariño, dentro de poco serás como un auténtico pajarito.

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