viernes, 12 de octubre de 2012

140.

Me sentía como Alicia, persiguiendo al conejo, corría detrás de él para que contestase a la pregunta que rondaba mi cabeza, esa pregunta que solo el tiempo podía responder y quizá sería mucho más tiempo del que estaba dispuesta a esperar.
Cuando finalmente lo cogí me dijo que él no lo sabía, que la respuesta que tanto ansiaba estaba dentro de mi, simplemente que todavía no me había fijado. Pasó mucho tiempo hasta que comprendí aquella respuesta y cuando lo hice todo cambió.

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