domingo, 16 de septiembre de 2012

119.

Abrió los ojos lentamente y allí estaba él, en su cama, llevaba mucho tiempo imaginándose aquello, que abriría los ojos y que él estaría a su lado dormido. Pero todo parecía demasiado bonito para ser real así que estiró su mano lentamente y acarició su mejilla, pinchaba un poco debido a la barba que este tenía, pero era real, no era otro de sus sueños siguió acariciando su cara. Estaba ensimismada mirándole y él abrió los ojos y la miró.
-Buenos días pequeña, ¿qué haces?
-Buenos días enano-dijo esta sonriendo- comprobar que no eres solo un sueño.
-No lo soy, ni lo seré-la acercó a él y la besó suavemente en los labios.- Me encanta despertarme a tu lado.
Sonrió al oír lo que este decía, apoyó la cabeza en su pecho, le dio un ligero beso y se quedó allí apoyada, oyendo las pulsaciones, él la abrazó lentamente y se quedaron así, apoyados el uno en el otro, en silencio.

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