viernes, 22 de junio de 2012

97.

Recuerdas el día en el que me viste sentada en aquél banco y te acercaste?
Yo no lo he olvidado nunca. Aquél día yo quería estar sola y viniste tú, alguien que no conocía de nada, alguien que era todo un extraño para mí y aún a día de hoy lo sigues siendo... Recuerdas lo primero que me dijiste? Levanta ven conmigo. Yo te miré asustada, y es que ver a otra chica de mi edad diciéndome eso sin conocerla de nada me dejó de hielo. Al ver mi cara dijiste confía en mí. Y lo hice, me levanté y fui contigo. Me llevaste a las escaleras que bajaban a la plaza, y me dijiste que me sentase. Me senté, tú lo hiciste a mi lado y empezaste a hablar.
No se lo que te pasa, ni quiero saberlo si no quieres decirmelo, pero te he visto allí sola y no he podido resistirme, mira a tu alrededor, es maravilloso, hay millones de personas pasando por aquí día tras día y ni te fijas en ellas, los dos que están allí delante parecen muy felices, igual que esa niña que sube corriendo las escaleras acompañada de sus padres, al igual que ese pobre hombre allí sentado pidiendo dinero. Quizá en su vida haya muchas cosas malas y ahí están luchando, no se rinden, no lloran por los rincones, no se dan por vencidos y es lo que deberías hacer tú luchar por lo que quieres, tener un motivo para sonreír todos los días. 
Cuando acabaste de hablar te levantaste y te fuiste y me dejaste allí, sola, pensando. Nunca sabré ni tu nombre, ni tu fecha de cumpleaños, ni si tu vida va bien, ni podré agradecerte lo que hiciste ese día por mi, ni si algún día necesitas mi ayuda, pero gracias por hacerme pensar aquél día.


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