miércoles, 18 de abril de 2012

78.

Siento no haber escrito hasta ahora.
He estado de viaje por Bruselas, Amsterdam y París y luego he tenido dosis de pueblo. Así que como podeis imaginar no he tenido tiempo casi ni para respirar. Pero ya estoy de vuelta si que espero escribir más.
Os dejo algo que escribí en semana santa.

Puede que haya pasado mucho tiempo desde entonces, aquel día en el que me prometías que nunca me dejarías y siento que me dejas.
Ayer fui a verte, tus ojos se habían oscurecido, el brillo que tanto me fascinaba había sido disuelto. Te costaba esfuerzos inhumanos sonreír, y a pesar de intentar que sonrieses no lo hacías. Estás postrado en la cama, como quien espera su muerte pacientemente día a día sabiendo que poco queda para no despertar nunca más.
No se cuanto tiempo podré seguir viéndote, hablándote, acariciando tu mejilla e incluso besarla, pero cada día su tacto se vuelve más frío, un frío que me hiela el corazón y aunque no quiera hace que me entristezca.
Desde que he vuelto del hospital llevo pensando en ti, en como eras antes, en tus ojos brillantes y tu sonrisa hipnotizante, y me he dado cuenta de que no queda nada de ese chico, o si queda, queda muy poco.
***
Hoy hace un año de tu muerte. Es gracioso verme sentada en el suelo del váter vestida de payaso, con unas lágrimas recorriendo mis mejillas la verdad, pero como ves te he hecho caso, tiré tus cenizas por el váter y me he vestido de payaso como te prometí aunque a pesar de que la escena sea graciosa no puedo ocultar mi dolor, se que algún día cesará, pero siempre permanecerás en mi corazón.

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