lunes, 20 de febrero de 2012

72.

Nada es tan sencillo, porque tú no das el corazón a quien tu quieres, el mismo elige a quien se quiere entregar, quizá eso sea lo bueno y lo malo que tenemos las personas, que entregamos nuestros corazones aún sabiendo que pueden ser dañados, heridos o incluso pisoteados, pero el corazón tiene una pequeña propiedad curativa, que quizá parezca una tontería, pero por mucho que te hieran, pisoteen o dañen tu corazón, siempre habrá un momento en el que vuelva a estar bien, no digo que el proceso sea rápido, pero estamos dispuestos a esperar el tiempo que haga falta, sino no nos arriesgaríamos.
Hace tiempo que mi corazón ya no pertenece, yo no se lo di a nadie, a mi me lo robaron poco a poco, con cada sonrisa que esbozaba, cada vez que leía un te quiero, cada vez que me sentía única, cada vez que el se preocupaba por mi... Me lo robó, poco a poco y ahí está en sus manos, pudiendo hacer lo que quiera con el, pero únicamente lo cuida cada día más, hace que sonría el corazón, hacen que le den pequeños ataques de nervios, hace que quiera quedarse con el y no irse nunca, y allí se queda, acurrucado entre sus manos, aferrándose a ellas.


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