sábado, 28 de enero de 2012

66.

No es una de mis películas favoritas, ni con las que más me he reído. Puede decirse que es una película más en la vida de una niña, pero hoy la he vuelto a ver, quizá haya cosas en las que me haya fijado que cuando era pequeña no lo hice.
Y esta vez si, he viajado al país de nunca jamás, mi imaginación cada vez viaja más, y me alegro que lo haga, porque tener imaginación no es nada malo, quizá todo lo contrario. Ser un niño toda tu vida no está mal, porque vives con inocencia, pero te pierdes muchas cosas de la vida.
El país de nunca jamás puede estar en cualquier esquina, y cualquiera puede ir, no solo un niño, es cuestión de imaginación.

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