lunes, 17 de octubre de 2011

48.

Cuando cierro los ojos y abrazo el oso solo puedo pensar en él. Quizá sea por eso por lo que siempre tengo el mismo sueño, se repite una y otra vez.
Él esta sonriendo delante de la puerta de mi colegio y me lanzo a sus brazos como una niña pequeña en busca de su regalo un día de reyes, le abrazo fuerte le pellizco haciendo que se queje para comprobar que es real y le beso. En ese momento el tiempo parece detenerse, solo estamos él y yo por primera vez, nadie más, solo él y yo. Cuando por fin volvemos a la realidad es cuando nos disponemos a bajar a mi casa por la gran cuesta, pero siempre en mitad de la cuesta el sueño acaba, y me despierto, no se si me despierto porque el sueño acaba o el sueño no ha acabado y me despierto, no sé pero me da igual.
No puedo decir que sea un sueño perfecto, pero me da fuerzas para levantarme cada mañana y pensar que el sueño será real quizá no en ese sitio, pero ¿soñar es gratis no? Pues eso hago soñar con nuestro encuentro una y otra vez, y por mucho que la gente me diga siempre confiaré en ti, siempre, y sé que un día aparecerás.



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