martes, 5 de abril de 2011

16.

Porque a veces, por cada sonrisa hay dos lágrimas, y cuando esas dos lágrimas llegan al suelo recuerdas todos los momentos increíbles que has pasado junto a esa persona. Y al recordarlos caen otras dos, y así poco a poco, cada vez más, te parece que puedes llenar un vaso... Recordar muchas veces te da fuerzas para seguir a delante, pero aunque muchas veces crees que estás solo, hay alguien que vuelve solo para hacerte sonreír.

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